Para ello, estas son algunas pautas a seguir: 

  1. Las rutinas y los preavisos suelen ser útiles para un alumno con TEA. La flexibilidad, la paciencia, la capacidad de adaptación son habilidades necesarias para la vida cotidiana, pero los autistas no llevan bien en general los cambios súbitos, las sorpresas o las alteraciones en lo esperado. Cosas como que aparezca un profesor nuevo o una salida no programada pueden causar ansiedad o una rabieta. Por lo que se recomienda informarle cuanto antes de cualquier plan nuevo y darle varios avisos previos antes de que empiece una nueva actividad.
  2. Suelen funcionar mucho mejor los refuerzos positivos que los castigos, y es importante no empeorar un mal comportamiento: corrígele con delicadeza. 
  3. Un esquema visual, un calendario o un horario con imágenes son herramientas muy útiles para su concentración.
  4. Explora el mundo de los ordenadores. Es una gran ayuda porque no se cansan en algunas tareas. Y siempre, ten paciencia.
  5. Los niños con autismo requieren de tiempo extra para procesar las instrucciones verbales. Necesitan un lenguaje claro y con frases cortas, instrucciones muy básicas, de uno o dos pasos y un período de unos segundos después de hacer una pregunta para responder. Si ves que tienes que repetir la pregunta, no la formules de otra manera, pues entonces el procesamiento de lo que has dicho vuelve a la casilla de salida. Repite sencillamente y tranquilamente las mismas palabras. Intentar que responda más ágilmente o que se dé prisa, lo único que hará normalmente es hacerle ir más lento.
  6. Un respiro puede ser una gran ayuda. El alumno se beneficia de tener un lugar tranquilo donde retirarse y autoregularse. En circunstancias ideales puede ser una esquina tranquila, con cojines y alfombra, con algún libro y un MP3 con audífonos con alguna música favorita. Tras relajarse un poco puede reintegrarse a las tareas de la clase.

La comprensión del lenguaje y la expresión verbal son dos cosas diferentes

Muchos niños con autismo entienden mucho más de lo que sus profesores piensan y puede ser que no sean capaces de expresar todo lo que realmente quieren decir. A veces, por el contrario, pueden recitar frases largas y complejas pero sin entender en realidad nada de lo que están diciendo. Hace falta interactuar con ellos y explorar para ver lo que realmente entienden y lo que requieren volver sobre ello.

Y del mismo modo que interpretan los mensajes, los niños con autismo se expresan y dicen las cosas como las ven. Pueden decir en público que alguien tiene que adelgazar o que tiene un olor raro. No es algo personal, jamás querrá ofender ni hacer daño. La mejor solución es siempre el buen humor.

Algunos niños con autismo pueden tener hipersensibilidad a estímulos visuales (una iluminación muy potente), auditivos (el zumbido de un frigorífico o un fluorescente, algún aparato eléctrico como un sacapuntas o el aireador del acuario), olfativos (olores de comida, de la calle…) o táctiles (texturas). Puedes intentar modificar lo que le rodea o cambiarle de lugar para ver si se encuentra mejor.

Otra característica de estos niños es que se focalizan en un tema. De hecho, muchos tienen ‘su tema’. Pueden querer hablar sobre ello durante horas y no va a ser fácil sacarles de ahí. Muchas veces son temas que no tienen interés para los otros niños ni para el profesor.

Los niños con TEA tienen estereotipias, movimientos estereotipados o comportamientos repetidos que pueden parecer muy raros a sus compañeros. Se suelen producir cuando está excitado, aburrido o estresado.

Artículo tomado del sitio https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/como-mejorar-el-aprendizaje-de-alumnos-tea/